Un motel con sus luces de neón en la penumbra incita al espectador a sacar al voyeur que lleva dentro de sí. Situadas detrás de la estación londinense de King’s Cross, las 4 plantas de este edificio se inspiran en La Ventana Indiscreta de Hitchcock, ofreciéndonos lo que ocurre, simultáneamente o no, en el interior de varias habitaciones acristaladas.
Historias truculentas, quizá mágicas o dramáticas, que según los críticos evocan al universo de películas de David Lynch como Mulholland Drive o Terciopelo Azul. Desde el exterior, los voyeurs, provistos de auriculares, no pierden detalle de los movimientos de sus extraños ocupantes. El espectáculo tiene un diseño único que cobra vida a través del baile, la luz y el sonido.
The Electric Hotel es un hervidero emocional en el que asistimos desde las primeras escenas al tenebroso mundo del hampa a través de las relaciones trágicas y la vida cotidiana de unos protagonistas atrapados en el deseo insatisfecho.
La obra está dirigida por David Rosenberg con el coreógrafo Frauke Requardt. El escenógrago Börkur Jónsson se ha inspirado en el movimiento de la arquitectura modernista, equilibrando el volumen interior y la presencia exterior, con gran acierto en la relación espacial entre los bailarines y el público, el diseño del conjunto, el movimiento y el impacto con el entorno urbano.
Sólo nos queda saber cuando llegará este increíble espectáculo a otras ciudades…
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