Still Life es la última obra interactiva del artista Scott Garner. Un tradicional cuadro de bodegón a simple vista esconde en realidad una pantalla plana con un montaje giratorio, un sensor de movimiento y un software en 3D que hace que pierda un poco de sentido lo de “naturaleza muerta”.
De un concepto sencillo pueden surgir pequeñas maravillas de impecable ejecución. Éste es el caso de Book of Art, un minucioso trabajo realizado por Isaac Salazar en el que, doblando páginas de libros, ha logrado un fantástico efecto visual consiguiendo completar palabras relacionadas con el universo de la literatura.
La artista Janet Zweig es la creadora de este enigmático generador de frases hecho a base de barras de labios.
La instalación interactiva es alimentada por 1200 motores y controlado por 60 circuitos. El software utilizado inventa y escribe frases aleatorias sobre tecnología, publicidad o moda utilizando determinadas reglas. Se pone en acción gracias a un sensor de movimiento. Como vemos en el video, la gente se queda un poco descolocada…
Un motel con sus luces de neón en la penumbra incita al espectador a sacar al voyeur que lleva dentro de sí. Situadas detrás de la estación londinense de King’s Cross, las 4 plantas de este edificio se inspiran en La Ventana Indiscreta de Hitchcock, ofreciéndonos lo que ocurre, simultáneamente o no, en el interior de varias habitaciones acristaladas.
Historias truculentas, quizá mágicas o dramáticas, que según los críticos evocan al universo de películas de David Lynch como Mulholland Drive o Terciopelo Azul. Desde el exterior, los voyeurs, provistos de auriculares, no pierden detalle de los movimientos de sus extraños ocupantes. El espectáculo tiene un diseño único que cobra vida a través del baile, la luz y el sonido.
The Electric Hotel es un hervidero emocional en el que asistimos desde las primeras escenas al tenebroso mundo del hampa a través de las relaciones trágicas y la vida cotidiana de unos protagonistas atrapados en el deseo insatisfecho.
La obra está dirigida por David Rosenberg con el coreógrafo Frauke Requardt. El escenógrago Börkur Jónsson se ha inspirado en el movimiento de la arquitectura modernista, equilibrando el volumen interior y la presencia exterior, con gran acierto en la relación espacial entre los bailarines y el público, el diseño del conjunto, el movimiento y el impacto con el entorno urbano.
Sólo nos queda saber cuando llegará este increíble espectáculo a otras ciudades…