ARM ha diseñado el Melbourne Recital Center y el teatro de la Melbourne Theater Company, dos edificios galardonados con la Victorian Architectura Medal 2009 en tres categorías, arquitectura, diseño interior y diseño urbano.
La fusión de su arquitectura y el puntero diseño acústico de su interior ha contribuído a crear un espacio dinámico y original, donde la emocionante experiencia visual y acústica embarga al espectador.
Los edificios han contribuído al cambio en su entorno urbano, transformando la degradada zona del Southbank en uno de los distritos más dinámicos de la ciudad de Melbourne.
El espectacular crecimiento humano que desde hace décadas experimenta la Ciudad de México hace que cada vez sea más difícil encontrar espacios verdes, que sirvan al mismo tiempo como zonas de esparcimiento e interconexión. Últimamente han surgido diferentes propuestas urbanísticas, como la del arquitecto Jorge Hernández de la Garza.
Se trata de un asombroso rascacielos vertical, formado por módulos apilables que generan energía limpia y permiten el consumo responsable a través de paneles solares, cultivos verticales y la reutilización del agua.
Su estructura posibilita ser configurada y revestida de diferentes maneras, cambiando espacios y formas, creando además zonas para trabajar y residenciales. Quizá esto último, junto con el uso de energías renovables, sea de lo más interesante de un concepto muy llamativo aunque quizás todavía demasiado genérico.
Ubicado en el centro de Tokio, este edificio ultra contemporáneo combina la tradición arquitectónica japonesa con el origami. Yasuhiro Yamashita captura lo esencial con sus formas geométricas en el mínimo espacio. Genial.
We love to build. Series de imágenes dispuestas a jugar con diferentes estructuras arquitectónicas, creando nuevas a interesantes formas tridimensionales. Edificios imaginarios. Ciudades de ficción.
La selección de estas obras se muestran en un nuevo libro disponible en Gestalten, poniendo de manifiesto el futuro y oculto potencial creativo de la arquitectura ayudada por otras manifestaciones artísticas en ambientes urbanos. Y es que la interacción entre las ideas alternativas y la cultura visual sin duda allanará el camino hacia el futuro estético arquitectónico, dando forma al desarrollo de nuevas formas y paisajes urbanos.
El proyecto Loftcube, presentado en el Festival Internacional de Diseño de Berlín, nació con la intención de utilizar las azoteas de los edificios de las grandes ciudades como espacios habitables.
Studio Aisslinger inicialmente tomó como referencia la ciudad de Berlín, con la idea de transformar y redescubrir el tejado de sus edificios mediante la creación de un artefacto que sirviera como alojamiento temporal y minimalista.
Loftcube quizá nos traiga a la memoria las colonias hippies experimentales, como la Drop City de Colorado (1965). Cuarenta años más tarde los espacios se han reducido y las soluciones habitacionales han cambiado profundamente, particularmente en las ciudades grandes, donde Loftcube cobra todo sentido y significado. Aunque el modelo es perfectamente exportable a lugares remotos o fincas rurales donde contar con una estructura segura y al mismo tiempo transportable.
El proyecto tiene en cuenta detalladamente factores como el peso del habitáculo, con el fin de que pueda trasladarse con seguridad por helicóptero o grúa. El diseño de la pieza no sobrepasa el peso admisible en la azotea y es resistente al viento y la climatología adversa. La superficie interior tiene aproximádamente 40 m² en un espacio dividido con paneles modulares deslizantes. Su exterior está compuesto de cuatro paneles de perfil sinuoso, muy personalizables en cuanto a colores y materiales. Incluso el grado de translucidez es ajustable a los gustos personales haciendo uso de elementos ciegos, vidrio y madera.
Hoy en día Loftcube podría ser una de las pocas posibilidades de disfrutar de las ventajas de un ático en pleno centro de la ciudad por poco más de 100.000 euros.
En el video vemos al propio autor, el arquitecto Werner Aisslinger, enseñándonos el interior de su proyecto.
Formosa 1140, de los arquitectos Lorcan O’Herlihy (LOHA), es un proyecto residencial de once viviendas en West Hollywood, California.
Lo cautivador de este edificio, dejando al margen de sus calidades y equipamientos interiores, es su impresionante fachada de color rojo. Inteligentemente diseñado, los paneles de metal exteriores proporcionan sombra a las ventanas y separan los pasillos interiores del dominio público.
Otro punto interesante es la destinación de gran parte de los terrenos de este complejo a la creación de un espacio común, del interior al exterior, abierto a la comunidad. El proyecto supuso todo un desafío para una zona deprimida de Los Ángeles, y al mismo tiempo una oportunidad de crear un espacio comunitario único expresado en la forma, el color y los materiales.