Por el momento se trata de un concepto, aunque con visos de convertirse en realidad. Un estacionamiento para vehículos, donde la copa de los “árboles” serían paneles fotovoltaicos que servirían para recargar los coches eléctricos.
Los paneles tendrían un mecanismo rotatorio que les haría girar para seguir la trayectoría del sol durante todo el día -como los girasoles- para garantizar la máxima eficiencia, a la vez que proporcionarían sombra a los vehículos (ver video).
Me parece una idea inteligente, precisamente cuando se comienza a ver más nítidamente la implantación de los vehículos eléctricos dependientes de energías renovables. Siendo el sistema y lugar para su recarga uno de los temas más controvertidos, es positivo que vayan surgiendo propuestas innovadoras que planteen soluciones a estos retos.
Que el cambio climático es una realidad es algo que a estas alturas ya es innegable. Gran parte de la responsabilidad hay que atribuírsela al ser humano y su actividad nociva sobre el medio ambiente. Desde la deforestación de los bosques hasta las excesivas emisiones de gases que provocan el efecto invernadero, entre ellos el famoso CO2.
Adquirir conciencia sobre la importancia de reducir las emisiones y practicar la sostenibilidad me parece ante todo una cuestión ética, pero también de supervivencia. Desde hace años se viene hablando mucho de las energías renovables, que no producen gases de efecto invernadero ni otro tipo de emisiones, a diferencia de los combustibles fósiles. Es un tema bastante complejo por la interconexión de la economía y las transformaciones a realizar, pero va siendo hora de que todos los sectores cambien el chip y miren al futuro de otra forma, olvidando las viejas recetas.
Incido en la idea de la concienciación porque es el principio de todo. El Protocolo de Kioto me parece un acuerdo fundamental, pero es sólo un principio y sus medidas tienen que hacerse efectivas. Para ello debe ir sustituyéndose el uso de la gasolina en los medios de transporte, así como hacer que el consumo energético de las familias y la industria sea mucho más razonable y en términos sostenibles. Me parece importante señalar el ejemplo de la energía eólica en España, siendo ya segundo productor mundial de este tipo de energía. El plan energético español prevé generar el 30% de su energía de las energías renovables, proviniendo la mitad del sector eólico.
En el sector del urbanismo y la vivienda es vital también afrontar los retos que se presentan, planteando propuestas equilibradas, eficientes y respetuosas a todos los niveles. Los espacios donde habitamos tienen que proporcionar un bienestar sostenible, y en este sentido el ahorro de energía me parece uno de los puntos centrales.
Para ello debemos involucrarnos todos los ciudadanos, empezando por las administraciones, arquitectos, promotores y constructores, pero también cada uno de nosotros a nivel individual en el día a día de nuestros hogares.
A continuación vamos a dar algunos útiles consejos, que deberíamos tener en cuenta en el ámbito doméstico para ahorrar energía y disminuir nuestro consumo.
Para ahorrar agua:
Dúchate en vez de bañarte. Cierra el grifo mientras te enjabonas, friegas o te lavas los dientes.
No utilices el inodoro como papelera, ya que podemos gastar hasta 10 litros de agua inútilmente.
Utiliza el grifo con monomando, que además puede disponer de limitador de caudal (para ahorrar agua) y regulador de temperatura (para ahorrar energía).
Incorpora al inodoro un sistema de interrupción de descarga voluntario.
Evita fugas en los grifos.
Llena el lavavajillas y la lavadora antes de ponerlos en funcionamiento.
Utiliza reductores de caudal en tuberías de lavabos y duchas para evitar el exceso de consumo.
Compra electrodomésticos con etiqueta ecológica europea, la cual certifica sus criterios de eficiencia energética y ecológica.
Utiliza en el jardín el riego por aspersión, goteo o exudación para evitar el derroche.
Riega en horas nocturnas para evitar la rápida evaporación.
Reduce las zonas de césped, sustituyéndolas por estéticas plantas tapizantes, árboles, arbustos, piedras o gravas para reducir la pérdida de agua por evaporación.
Para ahorrar energía:
Calefacción y aislamiento:
Utiliza, siempre que sea posible, doble acristalamiento para un conveniente aislamiento térmico, lo que nos permitirá ahorrar en calefacción y aire acondicionado.
En verano, cierra las ventanas y baja las persianas en las horas centrales del día y ábrelas cuando se ponga el sol.
No bajes de 24º la temperatura del aire acondicionado siempre que esto sea posible.
Limpia los filtros o reemplázalos periódicamente, al igual que la bandeja de drenaje.
Es fundamental no abrir las ventanas con la calefacción o el aire acondicionado en marcha.
Instala un termostato en la calefacción y regularlo para una temperatura de no más de 20º C en invierno. Recordemos que por cada grado adicional gastaremos aproximádamente un 5% más de energía.
Revisar periódicamente el estado de la caldera aumentará su duración y eficiencia.
Apagar la calefacción o el aire acondicionado cuando no estemos en la habitación o salgamos de casa nos ayudará a ahorrar energía.
Coloca el aparato de aire acondicionado en un lugar con sombra, al colocarlo al sol su consumo será mayor.
Electrodomésticos:
Limita el consumo de los electrodomésticos cuando estén apagados. Nos referimos a los que se quedan con el piloto encendido, televisores, minicadenas, etc. Igualmente debemos desenchufar los cargadores de móviles o reproductores de música cuando hayan terminado su función. Estos pequeños consumos permanentes pueden suponer un consumo abultado al cabo del año.
Ten en cuenta el etiquetado energético de los electrodomésticos, los que son de las letras A, B y C son los que menos consumen.
Utilizar los electrodomésticos preferentemente de noche, ya que la demanda de energía es más baja.
Lava en frío o a baja temperatura y utiliza ante todo los ciclos de lavado de 30º a 40º.
Limpia los filtros de la lavadora periódicamente, limitando el uso del prelavado a prendas muy sucias.
Llenar la lavadora y utilizar programas económicos, así como utilizar la dosis de detergente recomendada por el fabricante será de gran ayuda.
Mantener una distancia mínima entre nevera y pared.
Evitar tener la puerta de la nevera abierta mucho tiempo. Ahorraremos hasta un 5% de energía.
Descongelar cuando la capa de hielo supere los 5 mm.
Iluminación:
Aprovechar la luz del sol.
Apagar las luces al salir de las habitaciones.
Utilizar bombillas de bajo consumo, dentro de poco obligatorias (consumen un 80% menos y duran 8 veces más).
Los tubos fluorescentes también son preferibles a las bombillas tradicionales.
Recordemos, por último, que la lucha contra el cambio climático es tarea de todos y debemos llevarlo a cabo en todos los ámbitos. También en nuestras casas, con el consumo inteligente, eficiente y razonable, que ayudará local y globalmente al medio ambiente, además de beneficiar a nuestro bolsillo.
El espectacular crecimiento humano que desde hace décadas experimenta la Ciudad de México hace que cada vez sea más difícil encontrar espacios verdes, que sirvan al mismo tiempo como zonas de esparcimiento e interconexión. Últimamente han surgido diferentes propuestas urbanísticas, como la del arquitecto Jorge Hernández de la Garza.
Se trata de un asombroso rascacielos vertical, formado por módulos apilables que generan energía limpia y permiten el consumo responsable a través de paneles solares, cultivos verticales y la reutilización del agua.
Su estructura posibilita ser configurada y revestida de diferentes maneras, cambiando espacios y formas, creando además zonas para trabajar y residenciales. Quizá esto último, junto con el uso de energías renovables, sea de lo más interesante de un concepto muy llamativo aunque quizás todavía demasiado genérico.
El aprovechamiento de la energía solar es uno de los retos que tenemos por delante. Por eso no es difícil ver como en cualquier ámbito se presentan nuevas propuestas en diseño; en este caso se trata de una lámpara/persiana que funciona con energía solar.
Los artífices de este invento son los coreanos Yoon-Hui Kim y Eun-Kyung Kim. La persiana está formada por paneles solares giratorios, cubiertos de células fotovoltaicas y diodos LED. Mientras las primeras se encargan de captar los rayos de sol y almacenarlos en forma de energía, los segundos aprovechan esa energía para iluminar la estancia durante la noche. La gracia del asunto es que la distribución de los LEDs da forma a una lámpara virtual en la persiana.
A partir de aquí me imagino que podemos dar a la iluminación casi cualquier silueta posible si colocamos los LEDs adecuadamente, todo depende de cuánto y cómo arriesguemos.
Aunque de momento la idea no está en el mercado, quizás que no tarde demasiado, teniendo en cuenta que las energías limpias y renovables ya están llamando a nuestras puertas.