Cada vez más los parámetros asociados a una propuesta de arquitectura sostenible se concretan sobre una base de lo más actual y cautivadora. Nos referimos a la integración de espacios interiores y exteriores por medio de elementos naturales.

El estudio de arquitectos Guz, ubicado en Singapur, adopta y aplica tales conceptos en la mayoría de sus proyectos. En un momento donde la preservación del medio ambiente es primordial, Cluny House es un claro ejemplo sobre cómo planificar y construir de una forma energéticamente eficiente y a la vez con gran belleza estética.
Paneles solares, estanques y terrazas ajardinadas recogen el agua y la reciclan recreando un entorno natural.

Ejecutada sobre una superfície de 1505 m², su estructura se desarrolló en función de un espectacular centro de interés: una piscina natural de plantas y especies vegetales típicas de la zona, que se hacen notar por su verde esplendor.

La naturaleza impera sobre el diseño contemporáneo de la construcción, absorbiendo el protagonismo a través de la presencia de árboles y plantas sobre cada rincón de su estructura.


Su interior se conecta a la perfección con el entorno verde, dejándose ver bajo los cerramientos de cristal. El empleo de revestimientos naturales como la madera de teka sobre las paredes y su aplicación sobre el mobiliario de rasgos minimalistas y la presencia de tonalidades neutras como el blanco contribuye a realzar estéticamente esta sofisticada casa.



¿Quién no viviría en un edén como éste?
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En mi experiencia diaria como diseñadora de interiores realizo diferentes tipos de proyectos, por lo que no me resulta complicado reconocer los que están realizados con maestría. Es el caso de esta residencia situada en el 55 de Blair Road, Singapur.

Estamos ante una obra que combina elementos de la decoración más vanguardista, el Art decó original y la arquitectura tradicional oriental, logrando una experiencia espacial y visual deslumbrante. El inteligente uso de los materiales, la luz y los elementos naturales convierten a esta casa de estilo contemporáneo en un remanso de paz y tranquilidad en pleno centro urbano.



La casa tiene un total de 288 m², divididos en tres plantas. La planta baja se puede considerar como zona de living y esparcimiento. Cuenta con una escalera en espiral que es toda una escultura, además de un amplio salón y sala de estar. También encontramos un hermoso jardín interior con piscina, muy de estilo japonés y aire contemplativo, siempre minimalista. El árbol Frangipani, asociado a las culturas budista e hindú, aporta carácter con su tronco retorcido, al tiempo que conecta prodigiosamente con los elementos de metal.



En las plantas superiores encontramos las diferentes estancias, el vestidor y los baños. Una gran claraboya aporta iluminación natural y ventilación, situándose en su base el jardín y la piscina, a la que nos asomamos a través de las paredes acristaladas. La afinidad complementaria de contraste entre los elementos metálicos y los tonos sutiles consigue una relación sensorial encantadora. Ésta se ve aumentada con la instalación domótica que sirve para configurar la iluminación de toda la casa según nuestro estado de ánimo.




Los espacios de la casa se caracterizan por su continuidad, lo que hace que los percibamos más amplios al minimizar la existencia de los tabiques. Esto también facilita la entrada y distribución de la luz, y promueve una mayor relación entre el interior y el exterior.

La fachada tradicional restaurada termina de envolver esta casa de estilo contemporáneo otorgando su toque único.
Arquitectos: Ong & Ong Pte Ltd
Equipo de diseño: Diego Molina y Maria Arango, Camilo Pelaez.
Equipo de proyecto: Diego Molina y Maria Arango, Camilo Pelaez, Ryan Manuel, Linda Qing
Diseño Interior: YPS
Fotografías: Derek Swalwell
Info: Dezeen
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Universidades e instituciones de enseñanza plantean sus edificios con una arquitectura tradicional, sin salirse mucho de unos márgenes preestablecidos, respetando un contexto clásico. El edificio LaSalle SIA Art College de Singapur es una obra que rompe con lo establecido y nos sorprende gratamente. Un conjunto de bloques de granito negro y cristal, dispuestos alrededor de un espacio público central, con un efecto cercano a la deconstrucción y que dirige nuestras mentes hacia una suerte de laberinto cubista.

Espacialmente, el edificio de LaSalle está diseñado con una fachada interior, orgánica y activa, enfrentándose a un exterior sólido y pasivo. LaSalle SIA Art College se crea con la fusión de seis escuelas de arte, como escultura, multimedia y música, aunque manteniendo cada una de ellas su identidad propia.

El conjunto nos puede recordar a las creaciones posmodernistas (y por qué no al maestro Gaudí) transmitiéndonos una sensación de continuo movimiento; es obra del estudio de arquitectura RSP, uno de los principales gabinetes de Singapur y del sudeste asiático.

Imágenes: designboom.
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